Tuesday, December 15, 2009

Un año después, me quiere

Le dije: no debemos menospreciar a las personas que nos acompañan, pues uno nunca sabe. A veces, sí, por ejemplo cuando pasas el rato con una chica amorosa en tanto esperas el arribo de esa mujer con clase e idiomas que ya escogiste como compañera, ahí, por supuesto, sabes. Pero si tu corazón es diferente, si no estás acostumbrado a jugar, entonces no deberías afirmar. El silencio es más dulce y no daña.

S me dijo una vez, rotundamente, no eres la mujer de mi vida. Yo dejé de creer en aquellos alardes épicos de encuentros mitológicos la vez que el “hombre de mi vida” se quejó como un niño ante una de mis mejores amigas: No me gusta que María Luisa deba ayudar económicamente a su madre, es algo que va a arrastrar siempre y me da miedo.

Desde entonces, el hombre de mi vida deberá esforzarse por serlo. Si me gusta, claro. Y si lo quiero. Y me quiere. ¿Para qué vamos a complicarnos? Mi hombre ideal no se parece a S, ni a D, ni a ninguna de mis ex-complicaciones, sino más bien al dios Osiris o a Thor o…

Estoy resentida con S. Sé que me buscó por sexo, al inicio de la relación. Pero no puedo juzgarle, no obtuvo sexo, sino las lágrimas de una chiquilla asustada y asqueada, una y otra vez, cada fin de semana. Deseaba que me dejara, pero a la vez que se quedara: supe que era bueno desde que le vi y quise su protección, pues me sentía rota.

Han pasado muchos días. Estuve muy cerca de enamorarme de S. Ahora lo quiero, pero sin engaños. Confío. Sonrío. Disfruto. Y él… cree que soy su novia.

No debió decirme que no soy la mujer de su vida.

Dejaré este país en pocas semanas.

Sunday, September 13, 2009

Abstinencia II

A veces tengo la sensación de que S no me gusta, hormonalmente hablando. Me explico: he tenido compañeros sexuales más apasionados, con mejor performance. Las comparaciones son desagradables, lo sé, pero no puedo evitarlas a estas alturas en que me estoy planteando admitir que mi relación con S ha sido la más sólida y grata (sobre todo, grata) de todas las que he tenido, sin que ni él ni yo tengamos intenciones de coincidir en un futuro mediano.

Cuando estuve enamorada de mi ex novio peruano (el único chico al que puedo llamar “novio”, dada la cantidad de agua que ha pasado bajo el puente) pude experimentar el amor pasional que tan bien describen las novelas simples. Es lo que sucede cuando entendemos el amor en su sentido más negativo: total negación de uno mismo por el otro, dependencia, desgarro, celos, etcétera.

Si algo debo agradecerle a ese chico es el haberme permitido conocer todo eso de golpe. Aunque claro, la intensidad me hizo perder el sentido por mucho tiempo. Errores de novata. Me habría venido mejor iniciar mi vida sexual con un hombre comprensivo y seguro de sí, pero en fin, a escoger también se aprende tras las equivocaciones.

He conocido a S en un momento crítico: precisamente cuando decidía dejar de buscar una pareja y placebos varios, y apreciar otros aspectos de mi vida, otros afectos importantes y, sobre todo, a mí misma. No hace falta relatar aquí una etapa post traumática que me llevó a olvidar una cosa importantísima que todas las mujeres deberíamos saber hacer bien: Mandar a la mierda a cualquier cabrón cuando nos está haciendo daño. La repetición de un perfil masculino nocivo y la sucesión de malas experiencias, acompañados de desesperación por “tener a alguien”, son la combinación letal, el paso previo a admitir malos tratos emocionales y físicos como lo más normal del mundo. Y es demasiado fácil caer en ello.

Me encantaría ser mamá alguna vez, no lo niego, pero creo que he rebasado el límite. La mayoría de mis amigas del colegio, por ejemplo, ya están casadas y han empezado a reproducirse. Querámoslo o no, todas las mujeres del mismo entorno entramos en esa carrera que nos deja a “las rezagadas” un poco desacreditadas socialmente. Pero una vez traspasada la frontera, las personas aprendemos a valorar lo que tenemos por nosotras mismas y dejar de comprarnos con las demás.

S no es mi novio de verdad. Con él aún percibo el vacío del “sí, pero no”, y me da un poco de rabia no poder hincarle el diente a algo “concreto”. Pero ese querer suyo tan desinteresado y sincero, me anima a quererle también, y confiar en él. No llega a niveles ridículamente redentores de proponerme “amor pese a mis infidelidades” (que ya me ha pasado con algún buen hombre), pero está atento a mis problemas y necesidades, y siempre está dispuesto, con la cabeza fría, a ayudarme a salir de los berenjenales en los que suelo meterme.

S es mi amigo. He hecho un buen amigo. No me va a decir nada hiriente por e-mail cuando nos hayamos separado (seguramente antes lo haré yo, en alguna pataleta, pobre hombre), ni comentará cosas íntimas de nuestra relación con conocidos en común.

Como dije antes, nos desnudamos demasiado rápido y no lo hicimos de verdad. Esa noche en el hotel, ambos morimos un poquito. Él perdió toda concentración posible y a mí empezó a dolerme la garganta, me dio fiebre y escalofríos. Intenté complacerlo pese a todo y él, enfadado y confundido, no pudo ocultar su nobleza. Me compró pastillas. Se quedó conmigo. Cuidó de mí.

Y cuida de mí desde entonces…

(He empezado a llorar)

Voy a echarlo mucho de menos.

Saturday, August 15, 2009

Abstinencia I

No sé si por aprendizaje o cansancio, o porque ya está bien de liarme con imbéciles, me he pasado una larga temporada “sola y a gusto”. Bueno, sola, sola, no. Ha estado S. Buen hombre, S, sano y solitario, como yo en términos íntimos, mi antítesis en asuntos sociales.

No está enamorado de mí y no me duele. Es decir, sería bueno que lo estuviera, así yo podría entregar mi corazón y reconstruir ciertas paredes, sobre daños pasados, pero luego lo pienso y digo: “dado que mi estancia aquí es inevitablemente inestable, es bueno para ambos no implicarnos tanto”. Sobre todo, bueno para él. Y mira qué bonito, veo que él siente que es bueno para mí.

Es un poco complicado describir mi relación con S. Nos gustamos desde que nos conocimos. Semanas después, por octubre del año pasado, tuvimos un frustrado encuentro amatorio en un hotel, luego de algunos e-mails cargados de snobismo cultural y referencias cinematográficas varias. Él estaba totalmente nervioso y con eso, me puso nerviosa a mí.

En verdad pensé que había ligado con otro hijo de vecino igual que el resto. Reconozco que cuando empezamos a jugar con las insinuaciones, me decepcioné, pues ya mi inconsciente empezaba a buscar “algo más”. Pero motivada por la fuerza de la costumbre (y la necesidad de cariño y compañía, hay que decirlo), accedí a aquél sábado en que ambos descubrimos que habría sido mejor no habernos visto desnudos antes de conocernos más.

Continúa… es que S acaba de llamarme para quedar y aún estoy en pijama. Vuelvo en “n” días…

Wednesday, July 01, 2009

Telenovelas

Ha sido una larga ausencia. Han sucedido cosas. He escrito un post una y otra vez, pero aún me pregunto si merece la pena publicarlo. Es decir, me gustaría compartirlo con ustedes, pero a la vez, he empezado a cuestionarme si quienes suelen inspirar letras que duelen merecen en verdad tanta publicidad.

Si los convierto en palabras, les doy un espacio…

Sí, tengo dudas de esas.

Podría hablar, más bien, de ese chico bueno que dejé ir la semana pasada, para tomar decisiones claras respecto a mi futuro profesional. No soy una bruja, pasa que él tampoco estaba tan “in” en una relación con semejante pedazo de mujerona inteligente que es esta servidora. No se les puede exigir a los buenos hombres locales que se enamoren de extranjeras, mucho menos de extrajeras con suficiente independencia emocional para irse en cualquier momento, sin mirar atrás (llorando intensamente, pero sin mirar atrás).

Estoy segura de que es sano tener la mente limpia y estudiar las opciones con toda objetividad. Me hicieron una oferta de trabajo en otra ciudad, ante la cual mi actual jefe ofreció aumentarme el sueldo. Todo ha empezado a encajar este verano, sólo tengo que aprender a no ponerme triste si me cruzo por ahí con personas a las que preferiría no ver.

A propósito de difíciles disyuntivas, salí a beber un día inapropiado y mi habitual compañero de cervezas, un hombre interesante de 39 años, con novia en relación a distancia desde hace una eternidad, quizás envalentonado por el alcohol, empezó a recitarme una serie de cosas bonitas sobre mí, con clara intención de motivar un rollo.

Yo, así de borracha como estaba, le dije que me sentía halagada, pero que más allá de eso no me apetecía ser “la amiguita especial” de nadie. Y claro, la pregunta trampa que debe tenerse a mano cuando se están midiendo fuerzas con alguien que, pese al interés sexual del momento, sí que siente cariño por ti: “¿Acaso no crees que merezco un compañero sólo para mí? Porque es justamente eso lo que estoy buscando y tú ya tienes a alguien más”.

Se acabó la discusión.

Hace mucho me di cuenta de que no soy el tipo de persona a la que se le puede llevar a la cama luego de mucho alcohol. Tampoco funciona la adulación, soy menos vanidosa de lo que parezco en este blog.

Qué fiasco. Pobres hombres.

Jejejejeje…


¿Y esto? Nostalgia. Horrible la camisa de Mijares. Eduardo Palomo no tiene discusión, impresionante. Me encontré por ahí la canción, un himno al amor que se niega a ser encontrado y al miedo a encontrarlo, pese a tantas batallas ganadas. Repaso a los personajes y me doy cuenta: creo que soy una conveniente mezcla entre Juan del Diablo (el protagonista) y Aimeé (la mala, malísima, de esos estereotipos baratos de telenovelas mexicanas).

Recuerdos, recuerdos...

Friday, February 27, 2009

La mejor respuesta


Una afirmación comodín que solemos hacer las personas cuando no estamos seguras de dar la talla en una relación, del calibre que ésta sea, es: “No quiero hacerte daño”.

En mi experiencia, han sido sólo amantes o candidatos a amantes quienes me la han dejado caer con total desparpajo, cara de madurez y demás gestos de superioridad que suelen adoptar quienes creen ser dueños de verdades y control total sobre los sentimientos.

Muchas de esas veces, he de aceptarlo, cometí el error de sentir miedo y tristeza ante tal declaración de dolor anunciado. Porque claro, al decirlo sencillamente te transfieren la responsabilidad de cuidar de tu propio corazón. Que es verdad, cada quién debe velar por su bienestar, pero también es cierto, y esto no debemos olvidarlo, que en una relación participan dos personas y ambas son responsables de lo bueno o malo que ocurra en el interactuar.

Da igual de qué clase o nivel de intimidad hablamos. Si se trata de “sólo amigos con encuentros sexuales”, también debe haber un trato que satisfaga a ambos. Cortesía, amabilidad, diplomacia, qué sé yo. Los códigos de conducta naturales exigen cuidar del compañero de camino, aunque éste nos vaya a ser esporádico. Uno nunca sabe…

Si se transgreden estos límites, se corre el riesgo de cosificar al otro, utilizarlo como quien usa y deshecha un objeto descartable, con el alivio de haber advertido de antemano, cómo no, que no querían hacer daño.

Ahora bien, he conocido personas (demasiadas) que a estas alturas de su juventud ya están habituadas a la superficialidad y se les hace fácil ir por ahí sin implicarse y, por ende, sin sufrir. ¿Sin sufrir? No lo sé. Igual es verdad y hay que aprender a ser prácticos en la vida. Yo lo soy en muchos aspectos, pero he de reconocer que estoy más contenta conmigo misma cuando no hago doler. Cuando alguien ha llorado por culpa mía, también me ha dolido.

El otro día sufrí un “ataque de ternura” con el chico “normal” que ahora me acompaña algunos fines de semana. Es verdad que mientras lleve encima la mochila de la inestabilidad no me dará la conciencia para enamorar a alguien de manera inevitable, pues me voy a ir (insisto con eso de no hacer daño), pero a veces, en el camino, dos almitas rotas se encuentran y deciden ayudarse a sanar, con la esperanza de recordarse con cariño y gratitud. No puede haber más (por lo pronto).

Continúo, ataque de ternura. Él, un joven local de treinta y pocos, acostumbrado a un trato más rudo y sin mucho éxito en ligues de fines de semana (porque también hay mujeres estúpidas, no le veo otra explicación, ¡con lo interesante que es, caramba!), me dijo, abrazándome: “No te acostumbres a mí, no quiero hacerte daño”.

Se me encendieron las alarmas y lo mandé al carajo, sin lugar a explicación.

Un par de días después, afortunadamente, decidimos encontrarnos y conversar. Y en medio del diálogo sereno me atreví, por fin, a decirle la respuesta adecuada: “Si no quieres hacerme daño, entonces no me lo hagas”.

Es la gracia de estar con alguien. Aquí donde vivo, las relaciones se entienden como un compartir de placer y compañía y una lucha constante por no enamorarse o encariñarse. Gana el que menos se implica y quien llora tiene la culpa por dejarse dañar. No me parece justo. Creo que es importante cuidar de quien nos acompaña, sobre todo si se comporta bonito…

En fin, la pasión es otra cosa, pero una maniaco-depresiva como esta servidora ya no puede seguir dándose el lujo de que la revienten a voluntad, sólo por “sentir”. Se me acabó el romanticismo aprendido desde pequeña, ahora quiero estar bien, así, sin más.

Tuesday, January 06, 2009

Año Nuevo

Celebración tranquila, aunque lejos de casa. Tengo buenos amigos. Establecí contacto visual con un chico agradable y guapo, todo bien, nos gustamos. Al final, no me fui con él, ni siquiera lo besé. La vacuidad cansa (estás aprendiendo, Malu).

Ayer pasé la tarde con alguien especial. Hombre joven y de tipo “serio”. No más tíos difusos, pero tampoco queremos (¿podemos?) establecer relaciones profundas si no sabemos en qué coordenadas geográficas estaremos en algunos meses. ¿Difícil? Sí.
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Hablar claro y no hacer cosas por compromiso, ni culpa, ni de buena gente, que esto de los impulsos y la necesidad de compañía puede encontrar alivio en conversaciones interesantes, abrazos limpios y besos dulces.

La comprensión ayuda. Y la “contención” también, al menos de su parte, pues a mí se me ha anulado la libido. Conveniente en estos tiempos. Da gusto conocer gente desinteresada de vez en cuando.
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Hace mucho que no reía tanto, a carjadas...

Saluditos (veo que tengo seguidores... ¡Cómo está creciendo esto!).

Monday, January 05, 2009

En blanco