Friday, November 18, 2011
Cambios
Thursday, January 27, 2011
Ésto que soy
Monday, August 16, 2010
Cuestión de estilo (segunda parte)
Thursday, August 12, 2010
Cuestión de estilo (primera parte)
Sunday, May 09, 2010
Estoy a punto de... ¿serle infiel?
Tuesday, May 04, 2010
Sobre guapas y feos

Tuesday, January 05, 2010
(...)
Hace algunos años estuve muy enamorada de un chico. Me gustaría decir que guardo bonitos recuerdos de esa relación, pero mentiría: gané mucha experiencia y admito que él me quiso también, fue formal y bueno conmigo. Sin embargo, algo sucedía en nuestro interior que acabó haciéndonos mucho daño. Yo, por lo menos, quedé profundamente herida y, aún hoy, siento que perdí más de lo que gané y me debilité mucho.
De todos modos, no puedo culparle de todas mis posteriores malas decisiones. Pero sí le guardo rencor por haberme hecho sentir causante de la ruptura y no haber sido, luego de todo lo vivido, mi amigo. Supongo que aún falta tiempo…
Ayer sucedió algo con S que me hizo recordar un episodio con mi exnovio, por Messenger, cuando él se había ido a trabajar a Lima (su familia lo envió, pues “en el pueblo no tenía nada que hacer”). Me comentó que intentaba buscar un trabajo en una ciudad costera, para estar cerca de mí. Ahora bien, yo sabía que él resistía muy mal el sol (alguna vez enfermó por caminar mucho rato en el desierto, rumbo al mar) y que el lugar mencionado no era precisamente un buen sitio para sus aspiraciones y las de su entorno: calles sucias y desoladas, buitres por todas partes, vísceras de pescado, asaltos constantes, entre otros.
Si esto me ocurriese hoy, tampoco querría que mi pareja fuese a trabajar allí, sencillamente porque YO NO ME IRÍA A VIVIR CON ÉL A UN LUGAR ASÍ. Pero claro, por entonces mis preocupaciones eran otras y mi capacidad para defender mis intereses ante los de la persona amada estaba en desuso.
El caso es que le dije: “No, cariño, no busques trabajo allí, no vas a estar bien, no te vas a sentir cómodo”…
Se lo tomó fatal. De hecho, fue uno de sus argumentos para dejarme (ya que estamos buscando tres pies al gato, mira, te lo pongo en bandeja). No podía entender cómo una chica que decía amarle y que sufría por su ausencia rechazara la idea de que busque un trabajo cerca. Era, sencillamente, inconcebible.
Pues, a saber.
Ayer conversé con S y le comenté, por teléfono, que él no les gustaba a mis amigas de Perú, pues decían que si su cariño fuese verdadero, se casaría conmigo para prolongar mi estadía cambiando de estado civil. Él, con la voz algo cortada, me hizo tres preguntas:
Cariño, ¿tú te quieres casar conmigo? - Pues, la verdad es que nuestra relación no está a ese nivel, así que, por lo pronto, no.
Muy bien, ¿y te quieres casar, conmigo o en general, por papeles? – No.
¿Y quieres quedarte aquí? – Sólo puedo decirte que me gustaría tener mejores condiciones tanto para quedarme, como para volver. Lo que no quiero es seguir aferrándome a medidas desesperadas.
Entonces, agregó: “Ambos tenemos aún cosas personales por resolver, ¿verdad?” – Sí.
Luego, ya totalmente descompuesto, me pidió que nunca dudara de su cariño, y observó: “La primera foto que vi de ti fue la de tu visado, te la hiciste tomar en Perú antes de venir aquí. Brillabas. Aquí, en cambio, sólo te he visto llorar. Has sonreído conmigo, sí, y me has dado mucha alegría también. De hecho, has sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Pero te veo cada día más triste y temo que sea este país el que te tiene así. No quiero interponerme en tus decisiones, no quiero que te marchites por culpa mía. Deseo que las cosas sigan un curso natural y confiar en que no nos vamos a dejar de querer. Yo iré a verte, te reconoceré en tu entorno y ya iremos viendo. Pero quiero que estés bien, que te sientas a gusto y que seas feliz."