Respuesta a mi madre luego de que me preguntó preocupada, a propósito de mi última ruptura: ¿Y si sabías que él se iba a ir, si no tenías intenciones de casarte con él, entonces por qué vivieron juntos? La pobre aún cree que me importa lo que ya no llevo en la entrepierna. A estas alturas, me da igual. Lo que sí jode es haberme acostado sólo con huevones.
---

- Ella no quiere que sufras…
Yo tampoco quiero sufrir y créeme que no es lo que estaba buscando. Nunca busqué sufrir. Me metí en relaciones “difíciles”, pero no con hombres malos. Es más, los creí buenos y confié en que siempre lo serían conmigo. Yo no he estado con patanes declarados, sino con chicos “decentes” que aparentaban “quererme”. Ya no me jodan con eso de que “te los buscas así a propósito, porque sabes que vas a sufrir”. Es una estupidez de las mayores, ¿a quién le gusta sufrir?
- Eran buenos, pero también inmaduros. No puedes esperar que un muchacho actúe como hombre responsable.
En eso tienes razón. Pero pensé que podían actuar como hombres, pensé que tendrían la misma fuerza que mostraron al criticar mis temores y mis actitudes de niña asustadiza. Pensé que darían la talla. De todos modos, mi error más grande fue confiar…
- Estabas enamorada…
Sí, y tenía buena fe. Pero fallaron, uno tras otro, uno más que otro. No importa con cuánto calor les haya acogido a mi lado, ni con cuánto cariño les haya acompañado en parte de su vida. Cuando les llegué a aburrir, me dieron las gracias por el placer, y siguieron andando… ¿Por qué creen que tienen derecho a hacer cosas así?
- Porque así es la vida, porque las relaciones se acaban... porque ninguno de ellos era “el adecuado” para ser tu compañero.
¿Acaso esa predeterminación existe? ¿Acaso uno no escoge a su pareja, con plena libertad? ¿Acaso el amor viene establecido desde algún lugar sobrenatural?
- No hablo de predeterminación. Hablo de las mismas condiciones emocionales. Tú has escogido, pero ninguno de ellos te ha escogido a ti. Tú amaste, pero ninguno de ellos quería amarte a través del tiempo, simplemente, estaban experimentando…
Lo sé. Lo sé y eso me duele.
- Tú lo sabías. En todos los casos, con mayor o menos claridad, lo sabías.
Lo sabía, pero también creí que el amor hacía posible vencer los obstáculos…
- Tú lo has dicho, el amor.
Sí pues… Nunca hubo amor.
- ¿Lo ves?
Lo veo. Duele…
- Pero cada vez menos, ¿verdad?
Sí… cada vez es más llevadero y dura menos tiempo. Si sigo así, en poco tiempo las rupturas amorosas ya ni siquiera me harán bajar de peso, vaya. Serán totalmente inútiles.
- Al menos mantienes el sentido del humor.
¿Y qué me queda?
- Te quedas tú misma… Y más estable que antes, más fuerte.
Y más sola.
- Tal vez sea lo mejor para ti.
Es mejor para mí ser independiente, pero no estar sola.
- ¿Sería mejor estar con alguno de ellos?
Al último aún lo quiero.
- Lo sé…
Pero… él no quiere quererme más, así que yo no debo quererlo tampoco.
- Es verdad. Tómate un tiempo y ordénalo en tu corazón…
¿Sabes que quiere hablarme?
- ¿Te ha dicho sobre qué?
Supongo que para quedar bien conmigo, tiene esa costumbre. Y para explicarme, nuevamente, que todo ha sido un mal entendido, que yo sabía desde que “caí” cómo serían las cosas, que entiende que me duele, pero siempre debí tener claro que al irse, sólo seríamos amigos…
- Al irse…
Al dejar de coger.
- Vaya…
“Desde que caí”… ¿Te parece justo que me lo diga así, como si sólo yo hubiese estado enamorada? ¿Cómo si sólo yo quisiera seguir queriéndolo?
- Me parece demasiado duro. Pero, a fin de cuentas, es verdad que sólo tú querías seguir queriéndolo.
Sí. Vaya, siempre me quedo queriendo sola…
- Alguien corresponderá a ese amor, niña. Alguien, verás que sí.
Espero que sea bueno…
- Lo será. Pero… debes cuidar tu corazón.
No quiero. Quiero que esté duro, muy duro. No quiero ser tierna con nadie, ni enamorarme de nadie. Ya estoy harta…
- ¿Y por eso haces lo que haces?
Tirar no es querer. Y esos imbéciles merecen que alguien los trate como putas de vez en cuando. Créeme, no seré dulce con ninguno, no lo merecen…
- Pero es injusto. No son ellos quienes te han dañado…
No importa. Se prestan a las relaciones fáciles, no son buenos chicos. Y yo… no soy una buena chica hace tiempo.
- Sí lo eres…
No… Menos con lo del fin de semana. Ahí he destrozado cualquier muro de consideración y respeto que aún mantenía, he ido en contra de mis propios principios.
- ¿Te refieres a tu amigo?
Sí… No estuvo bien. No estuvo bien.
- ¿Qué dice él?
Él lo ha disfrutado. Me recordó cuánto me quería, cuánto le impresioné desde que me conoció, cuánto…
- Pura mierda… Pero mierda sincera, que es lo malo en este caso.
Sí. Y… yo no he sentido cargo de conciencia. Al día siguiente, le miraba con cariño, como si lo que pasó nos hubiese unido más. Me gustaría que ocurra otra vez, porque me atrae, pero sé que no debemos…
- No, no deben.
Sin embargo, no siento que moralmente no debamos. Lo que me frena es que su esposa me quiere mucho y… A mí un asunto así me dolería en el alma. Carajo, estoy ensuciando mi karma, estoy mereciendo que me sigan tratando mal.
- Nunca mereciste que te traten mal.
¡Entonces estoy devengando el maltrato!
- Con gente inocente…
Con gente inocente.
- Quítate esa idea de la cabeza, no estás devengando nada.
Es verdad… Pero me asusta sentir que no me importa. No tengo vergüenza, no tengo reparos, no tengo cargo de conciencia. Y ya empecé a hacer daño a terceras personas. Antes, podía jactarme de ser “liberal” sin perjudicar a nadie. Ahora, lo he hecho. Y lo más triste es que eso no me entristece. Me aferro a los principios y sé que he traicionado la amistad de una mujer buena. Lo sé en teoría y por ello, me abstendré de hacerlo otra vez. Pero no me siento arrepentida…
- Tu moral ha sufrido muchos golpes. Tranquila.
¿Qué puedo hacer? No me enorgullezco de ser una perra, pero tampoco me molesta…
- No eres una perra…
Lo soy.
- No, no lo eres. Pero estás confundida. Tranquila. Tómate un tiempo, cuida tu corazón. Lo peor que te puede pasar es no tener escrúpulos. Mi niña, aún te estás vengando, aún estás resentida, pero… Eres tú la principal víctima de tus ataques, eres tú quien está convirtiéndose en una persona triste…
No quiero ser una persona triste, y tampoco quiero ser una mujer sin escrúpulos.
- Aférrate a los afectos bonitos que hay a tu alrededor. Aférrate a tus amigos, a la gente que te quiere bien. Ese amor es limpio, reconoce al amor limpio, tenlo de referencia, para que no te confundas más…
¿Crees que eso baste?
- No lo sé. Tal vez también sea necesario dejar pasar el tiempo.
Tal vez… ¿Sabes? Creo que estaré mejor cuando vuelva a sentir cargo de conciencia.
0 comments:
Post a Comment