
Si la hubieras conocido un poquito, sólo un poquito de lo que te jactas en conocer, sabrías que ella nunca te echó cadenas, ni lazos. Ella simplemente quiso quererte, porque creyó que estaba bien, que le harías bien y sabía que con su amor y dulzura, te hacía bien.
Esperaba un poco de lealtad, sí, porque le hiciste creer que la querías. No discutieron acerca de cuándo se acabaría todo luego de haberse dicho que se querían, simplemente dijeron que intentarían, hasta donde se pudiera. Pero claro, ella no contaba con que para ti era muy fácil decir “te quiero” y que, además, significaba algo diferente a lo que ella entendía.
¿Sabes? No quiere hablar más contigo. A veces se siente culpable por no brindarte su amistad, porque sabe que eres buena gente y pasaron momentos bonitos. Pero sus amigos verdaderos estamos junto a ella, para hacerle ver que no es una cuestión de orgullo herido, sino de dignidad, eso que muchas personas llegan a perder, para estar a la moda, para acoplarse a los tiempos, para no quedar mal con nadie.
Si la conocieras un poco, sólo un poco, te habrías dado cuenta que no era una persona con la que podías jugar fácilmente. Te agradece que no hayas tirado con nadie más el tiempo que estuvieron juntos, que le aclararas que aquella vez que estuviste con tus amigos en el burdel, sólo habías bromeado acerca de la chinita buenaza, aunque sabe que fuiste tú quien promovió juntar dinero entre todos, a ver si así se la podían coger. Agradece saber, también, que no consiguieron suficiente para pagar la tarifa, pobres imbéciles.
La he visto, he estado con ella estos días. Sonríe, pero no como antes. No te sientas tan orgulloso de lo que has conseguido, su sonrisa de verdad murió hace tiempo y el mérito es de otro lindo "ex". Tú sólo has consolidado las cosas, has coronado sus deseos de querer estar sola, de no amar, de no ser feliz, sino con el mundo entero, más no con una persona en especial. Me ha dicho que confiar es una estupidez, pero ni modo, esta vez también confió.
Una cosa sí quiero que te quede clara: no basta con ser sincero, sino también hay que serlo en el momento oportuno. No basta con decir la verdad, hay que saber decirla. No tenías derecho a hacerle escuchar una sola de las burradas que le has dicho, ni a hacerla llorar del modo en que conseguiste hacerlo. Ella no tenía por qué soportarlo. Todos los recuerdos buenos que podía tener de ti, murieron al saber, con tal claridad, que nunca te importó nada más que pasar un buen rato y que ella pase un buen rato también (¡qué considerado!). El mundo no tiene por qué pensar igual que tú y todos tus semejantes, cariño.
Existe algo llamado respeto. Es lo que te hace valorar a las personas, por lo que son, por ser seres humanos, sin más. Valorarlas al punto de no utilizarlas, ni maltratarlas a solas, o frente a otros, ni dejarlas en ridículo con actitudes egoístas, ni mentirles, ni descartarlas porque me picó el escroto y no me quedó otra opción.
¿Recuerdas cuál era tu preocupación más grande cuando ella confesó que se había liado con alguien más? Te preocupaba que la hubiera visto alguien que sabía lo que tenían ustedes dos. Bueno… piensa un poco, ¿estás seguro que las veces que te liaste tú con alguien más, o que pretendiste hacerlo, no había a tu alrededor gente que sabía lo de ambos?
Le exigiste demasiado. Se arrepiente de haberte dado tanto, pero sabe que no puede volver atrás el tiempo. Ahora se ha metido de cabeza en sus asuntos y fuma más de lo usual, porque dice que eso le ayuda a dormir relajada. También ríe a veces…
No es la única de mis amigas que pasa por este tipo de cosas, sin embargo, quiero hablar por ella, ya que ella no lo hará más (ni te escuchará, ni te leerá).
Si la hubieras conocido un poquito, siquiera un poquito, sabrías que vale la pena ser querido por ella, que es buena, que no es la “perra baila mambo” que tú te empeñaste en creer, tal vez para sentirte menos culpable… También sabrías que, con el tiempo, perdona, que deja de guardar rencor y olvida a quienes le hicieron daño, al punto de no contar con esas personas nunca más en su vida. Ahora ya sabes lo que te pasará a ti. Lo siento, no volverás a ver su sonrisa.
Para terminar, mejor no te dirijas más a ella, haciéndote el que nada pasa. Eso le duele mucho y quienes la queremos ya estamos cansados de verla sufrir. Por favor, ¿sí? Ya obtuviste de ella todo lo que querías y todo lo que te satisfizo en algún momento. Basta ya de hacerte la víctima. Date por bien servido y déjala en paz.
3 comments:
FUE UN BOCADITO PARA UN MACHO RETRÓGADA
No seas tan mala, un buen bocado de lo mismo, si es tan bueno ¿por qué no volver a él?. Si se ha echado tantas veces ¿por qué cambiar de gusto repentinamente?. Mi postura de buen machote no se atreverá nunca a quitarse las ganas de engullírselo una y otra vez... Sí, al principio yo la quise al punto que realmente sentía que la amaba y luego me sorprende con semejante perlita de infidelidad, pues mi ego se transtorna, se envilece, se envicia al punto de desconocerme para luego cobrármela como buen animal macho que soy... Dejo de ser hombre, para relucir con una sonrisa sarcástica y gentil el mono suelto que escondía sin yo saberlo... Macho y de los buenos me asumo mientras ella se ha convertido en una sutil pieza de mampostería, hasta en la calata de calendario que todos salpican en sus raptos de centauro en celo... Sólo por querer impostar la figura de mujer "feminina" y "liberal", que apela a veces al sentido intelectual de "open mind"... Nos pudrimos los dos.
Pues, en definitiva, este post no va dedicado a ti, sino a alguien que seguramente ya lo leyó, pues no he tenido quejas recientes por parte de la persona afectada.
Entonces... los implicados conocen cómo eran las cosas, por ello saben que el "orgullo de macho" que tú manifiestas no se ajusta a esta realidad. O, al menos, no debería ajustarse.
Podías tener algo de razón, pero no es el animal el que hace daño. Los animales machos no se aparean sólo por desfogar el semen, sin finalidad alguna, ni le hacen daño a las hembras de su especie (ni de ninguna otra, según tengo entendido).
La "maldad", intencional o no, es absolutamente humana. Qué pena, pero es así.
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