
Hoy me saludó, vía MSN, uno de esos chicos que una a veces se encuentra en el camino, se la pasa bonito, se despide con lágrimas y todo parece haber acabado bien, hasta que el buen hombre es invadido por aquella imbecilidad que reina en el mundo y en dos frases anacrónicas, en defensa de “la verdad”, manda al carajo recuerdos dulces, morbo, deseo y demás.
Para no juzgar con ligereza, me tragué las ganas de enviarlo amablemente al infierno y le seguí el juego. Noté su afán desmedido por demostrar su preocupación y también su alegría al ver que todo iba “bien y sin novedad” por mi lado del planeta. Bien por ti, colega, te acabas de ganar un pedacito de cielo (del cielo contaminado de Ciudad de México, claro está).
En verdad, es extraña la sensación que me provoca este muchacho. Me dan ganas de ser buena con él, de tratarlo bien. Es más, seguramente tendría el impulso de abrazarlo si estuviera aquí a mi lado, y decirle de buena manera y con reproches infantiles que hay cosas que no se hacen, que los sentimientos de las personas no se menosprecian y que, con los años y la experiencia, aprenderá que a veces es mejor quedar un poco “manchado” que hacer llorar.
Es que estos jóvenes de ahora tienen tanto miedo de salir perjudicados de las relaciones. Y es un miedo legítimo (si vamos a ponernos a legitimar el miedo, claro está), pero lo que no acaban de entender es que uno no puede pretender nadar en una piscina sin salir mojado. Aunque sea una sola vuelta, aunque se trate de una piscina pública que no volveré a ver en mi vida, si me meto en ella, saldré mojado.
Yo me he jactado muchas veces de mi cinismo para tomarme la vida y las relaciones. No me arrepiento de ello, pero reconozco las aristas, nada es absoluto, ni siquiera la verdad. Reconozco, también, las heridas que todo esto me ha provocado. Mi actual estadía con mi buen amante conocido y reconocido, por ejemplo, también tendrá consecuencias. Sin embargo, siento bastante más confianza que las veces anteriores, porque ya nos sabemos muy bien y la decisión de dar rienda suelta al deseo, más de un año después de “abstemia amistad”, ha sido, aunque parezca una paradoja, bastante racional.
A lo que voy: no podemos meternos a un asunto amoroso, pseudo amoroso o puramente utilitarista, pero de largo aliento (es decir, más de dos semanas), sin tomar cariño al elemento con que, eventualmente, retozamos. Mucho más grande el riesgo si los encuentros sexuales esporádicos pasan a ser noches durmiendo juntos, desayunos, tardes, paseos y momentos compartidos. Ya no, si se entra a ese plano, no puedes pretender seguir considerando a tu compañero de turno un mero objeto de placer.
Cuestión de ser claros: si quiero un consolador, me compro un consolador. Si quiero un “compañero puramente sexual”, hago como con los de mi agenda y el día 14, ese cuando todos los hombres del mundo te parecen Adonis, le llamas y le dices, con matices a escoger: “Oye, tengo ganas, ¿nos vemos?”.
Entonces, sucede el encuentro, y luego, a tomar un café o comer un helado, cagarte de risa y aquí no pasó nada. Si sueles ver al tipo en cuestión en un plano amical, a ensayar la doble cara. No mezclar. No mezclar, o la cosa se hará intensa y, cuando menos lo esperes, tendrás un lazo más fuerte, que dolerá romper.
Si ves que corres el riesgo de fortalecer tus lazos, no entres en pánico, porque tu pataleta puede herir a quien está a tu lado (y, vamos a ver, ya estamos grandecitos para pataletas). Entonces, estudia delicadamente las ÚNICAS opciones que tienes: o terminas de una vez con el asunto, o sigues para adelante. Una tercera opción, que es la que tuve en mi caso, fue dejar que la cosa siguiera, porque a esas alturas ya sólo nos quedaban cuarenta días de cercanía, o así. El destino cruento, el trabajo viajero, las responsabilidades y las opciones que cada quién escoge, valora y prioriza.
Y una vez escogida la alternativa más “conveniente”, asumir un par de cosas importantes: una, que cuando termine, cuando rompas el lazo, DE TODAS MANERAS TE VA A DOLER. Dos, que una vez terminada una bonita “historia de amor”, lo único que vale en el corazón de los ex – amantes, separados por mutuo acuerdo, es cariño, cuidado y recuerdos bonitos.
No es apropiado, por ejemplo, aprovechar la distancia y la impersonalidad del MSN para aclarar a qué niveles de cariño llegué contigo y a qué niveles definitivamente no, porque nunca pensé que fueras tú el hombre de mi vida, o huevadas de esas. Ya terminó. Tal vez me diga que me extraña y me dará gusto… ¿Por qué no iba a darme gusto que me extrañe alguien a quien, de un modo particular, sea como rana de laboratorio, quise? ¡Si lloré dos meses enteros a mi primer gato, cuando murió, por qué no iba a echar de menos a un ser humano con quien compartí un buen historial sexual y de complicidad!
Debemos ser prudentes, dejar pasar un tiempo, esperar a estar secos luego de nadar en esa piscina a la que no volveremos más. Sólo entonces podremos mirar las cosas en perspectiva.
Es diferente, en cambio, ser directo y duro desde el principio, con alguien a quien le estás dando a escoger. Lo reconozco, con algunos chicos de mi agenda soy bastante despiadada, justamente para evitar el “encariñamiento”. Ahora bien, tengo cuidado para escoger a esta especie, no voy a meter en mi directorio telefónico a un buenote enamoradizo, que va a salir más que destrozado de mi practicidad.
También he sido “mala” con hombres a quienes he alejado sentimentalmente de mí, cuando me contaron de sus sentimientos, de su amor y todo eso. No fui “sincera” al punto de enumerarles las cosas por las cuales no me resultaban atractivos (tengo mi corazoncito), pero conseguí hacerles ver que les iba a pasar de vueltas y sería luego un problema. Por supuesto, me cuidé de no enrollarme con ellos de ningún modo, para no dar lugar a malos entendidos. Si no me quiero mojar, entonces no salto a la piscina, así de sencillo.
Mi amante actual… es un tipo especial. Se trata de un ex – novio reincidente, con quien mantengo una amistad vivificadora desde hace más de dos años. Soy “su niña”, cuida de mí con cariño y, desde que le conocí, salvo la relación “normal” fallida que dio inicio a este blog, siempre he obtenido de él cosas buenas, todo tipo de cosas buenas. El amor que siento por él sublimiza cualquier humanización de “lo que tenemos” y eso me da muchísima tranquilidad. Es una buena práctica esta de amar a alguien sin los desbarajustes emocionales que trae consigo el enamoramiento. Tal vez sea la base de los “matrimonios arreglados” y todas esas cosas que el romanticismo suele condenar.
Lo que sí he de admitir es que me da un poco de pereza conocer a “otra persona”. Un hombre nuevo, que me salga con una serie de tonterías, como que no. Más vale cabrón conocido, dijo un atractivísimo y cínico amigo cuarentón. A ver cómo me va. A fin de cuentas, ya sólo me queda un mes en estas coordenadas y seguramente luego, viaje de por medio, sabré de alguien más (ya me conozco).
La ventaja que algunas personas tenemos de poder escoger la vida que vivimos trae consigo una desventaja vertebral: luego no nos podemos quejar.
Salud por eso.
Para no juzgar con ligereza, me tragué las ganas de enviarlo amablemente al infierno y le seguí el juego. Noté su afán desmedido por demostrar su preocupación y también su alegría al ver que todo iba “bien y sin novedad” por mi lado del planeta. Bien por ti, colega, te acabas de ganar un pedacito de cielo (del cielo contaminado de Ciudad de México, claro está).
En verdad, es extraña la sensación que me provoca este muchacho. Me dan ganas de ser buena con él, de tratarlo bien. Es más, seguramente tendría el impulso de abrazarlo si estuviera aquí a mi lado, y decirle de buena manera y con reproches infantiles que hay cosas que no se hacen, que los sentimientos de las personas no se menosprecian y que, con los años y la experiencia, aprenderá que a veces es mejor quedar un poco “manchado” que hacer llorar.
Es que estos jóvenes de ahora tienen tanto miedo de salir perjudicados de las relaciones. Y es un miedo legítimo (si vamos a ponernos a legitimar el miedo, claro está), pero lo que no acaban de entender es que uno no puede pretender nadar en una piscina sin salir mojado. Aunque sea una sola vuelta, aunque se trate de una piscina pública que no volveré a ver en mi vida, si me meto en ella, saldré mojado.
Yo me he jactado muchas veces de mi cinismo para tomarme la vida y las relaciones. No me arrepiento de ello, pero reconozco las aristas, nada es absoluto, ni siquiera la verdad. Reconozco, también, las heridas que todo esto me ha provocado. Mi actual estadía con mi buen amante conocido y reconocido, por ejemplo, también tendrá consecuencias. Sin embargo, siento bastante más confianza que las veces anteriores, porque ya nos sabemos muy bien y la decisión de dar rienda suelta al deseo, más de un año después de “abstemia amistad”, ha sido, aunque parezca una paradoja, bastante racional.
A lo que voy: no podemos meternos a un asunto amoroso, pseudo amoroso o puramente utilitarista, pero de largo aliento (es decir, más de dos semanas), sin tomar cariño al elemento con que, eventualmente, retozamos. Mucho más grande el riesgo si los encuentros sexuales esporádicos pasan a ser noches durmiendo juntos, desayunos, tardes, paseos y momentos compartidos. Ya no, si se entra a ese plano, no puedes pretender seguir considerando a tu compañero de turno un mero objeto de placer.
Cuestión de ser claros: si quiero un consolador, me compro un consolador. Si quiero un “compañero puramente sexual”, hago como con los de mi agenda y el día 14, ese cuando todos los hombres del mundo te parecen Adonis, le llamas y le dices, con matices a escoger: “Oye, tengo ganas, ¿nos vemos?”.
Entonces, sucede el encuentro, y luego, a tomar un café o comer un helado, cagarte de risa y aquí no pasó nada. Si sueles ver al tipo en cuestión en un plano amical, a ensayar la doble cara. No mezclar. No mezclar, o la cosa se hará intensa y, cuando menos lo esperes, tendrás un lazo más fuerte, que dolerá romper.
Si ves que corres el riesgo de fortalecer tus lazos, no entres en pánico, porque tu pataleta puede herir a quien está a tu lado (y, vamos a ver, ya estamos grandecitos para pataletas). Entonces, estudia delicadamente las ÚNICAS opciones que tienes: o terminas de una vez con el asunto, o sigues para adelante. Una tercera opción, que es la que tuve en mi caso, fue dejar que la cosa siguiera, porque a esas alturas ya sólo nos quedaban cuarenta días de cercanía, o así. El destino cruento, el trabajo viajero, las responsabilidades y las opciones que cada quién escoge, valora y prioriza.
Y una vez escogida la alternativa más “conveniente”, asumir un par de cosas importantes: una, que cuando termine, cuando rompas el lazo, DE TODAS MANERAS TE VA A DOLER. Dos, que una vez terminada una bonita “historia de amor”, lo único que vale en el corazón de los ex – amantes, separados por mutuo acuerdo, es cariño, cuidado y recuerdos bonitos.
No es apropiado, por ejemplo, aprovechar la distancia y la impersonalidad del MSN para aclarar a qué niveles de cariño llegué contigo y a qué niveles definitivamente no, porque nunca pensé que fueras tú el hombre de mi vida, o huevadas de esas. Ya terminó. Tal vez me diga que me extraña y me dará gusto… ¿Por qué no iba a darme gusto que me extrañe alguien a quien, de un modo particular, sea como rana de laboratorio, quise? ¡Si lloré dos meses enteros a mi primer gato, cuando murió, por qué no iba a echar de menos a un ser humano con quien compartí un buen historial sexual y de complicidad!
Debemos ser prudentes, dejar pasar un tiempo, esperar a estar secos luego de nadar en esa piscina a la que no volveremos más. Sólo entonces podremos mirar las cosas en perspectiva.
Es diferente, en cambio, ser directo y duro desde el principio, con alguien a quien le estás dando a escoger. Lo reconozco, con algunos chicos de mi agenda soy bastante despiadada, justamente para evitar el “encariñamiento”. Ahora bien, tengo cuidado para escoger a esta especie, no voy a meter en mi directorio telefónico a un buenote enamoradizo, que va a salir más que destrozado de mi practicidad.
También he sido “mala” con hombres a quienes he alejado sentimentalmente de mí, cuando me contaron de sus sentimientos, de su amor y todo eso. No fui “sincera” al punto de enumerarles las cosas por las cuales no me resultaban atractivos (tengo mi corazoncito), pero conseguí hacerles ver que les iba a pasar de vueltas y sería luego un problema. Por supuesto, me cuidé de no enrollarme con ellos de ningún modo, para no dar lugar a malos entendidos. Si no me quiero mojar, entonces no salto a la piscina, así de sencillo.
Mi amante actual… es un tipo especial. Se trata de un ex – novio reincidente, con quien mantengo una amistad vivificadora desde hace más de dos años. Soy “su niña”, cuida de mí con cariño y, desde que le conocí, salvo la relación “normal” fallida que dio inicio a este blog, siempre he obtenido de él cosas buenas, todo tipo de cosas buenas. El amor que siento por él sublimiza cualquier humanización de “lo que tenemos” y eso me da muchísima tranquilidad. Es una buena práctica esta de amar a alguien sin los desbarajustes emocionales que trae consigo el enamoramiento. Tal vez sea la base de los “matrimonios arreglados” y todas esas cosas que el romanticismo suele condenar.
Lo que sí he de admitir es que me da un poco de pereza conocer a “otra persona”. Un hombre nuevo, que me salga con una serie de tonterías, como que no. Más vale cabrón conocido, dijo un atractivísimo y cínico amigo cuarentón. A ver cómo me va. A fin de cuentas, ya sólo me queda un mes en estas coordenadas y seguramente luego, viaje de por medio, sabré de alguien más (ya me conozco).
La ventaja que algunas personas tenemos de poder escoger la vida que vivimos trae consigo una desventaja vertebral: luego no nos podemos quejar.
Salud por eso.
4 comments:
Me pregunto cual seria tu desventaja vertebral, me parecio interesante tu post algunas partes estuvieron realmente interesantes y reveladoras.
Giovanni
http://memoriasdegiovannicasanova.blogspot.com/
PORQUE SIEMPRE SUELEN SER DESPIADADOS "DESPUES" Y NUNCA "ANTES"? Y ENCIMA TIENEN EL CINISMO DE DECIR QUE TE QUIEREN...PLOP..ME ENCANTA TU BLOG..Y TU PRACTICDAD NO LA ADMIRO PERO ME SORPRENDE Y ME ENSEÑA A LIDIAR CON ESTE MUNDO HEDONISTA..ESPERO QUE SIEMPRE LO DIGAS "ANTES" TAMBIEN..
El post estuvo bueno, aunque algo largo (lo cual no significa que esté mal, pero si te demanda algo más del tiempo promedio para leer un post)
Buen blog, me voy a tomar mas tiempo en leerte, me gusta aprender cada vez más de la psicología femenina y obviamente poder utilizar esto para crear más armonía con la masculina.
Leí tu comentario en el blog de giovanni... bueno! y si, tienes razón, la mejor forma de que te hagan un "karaoke" es empezando por crear un estímulo primero.
Me agradó la idea de que hablaras sobre una vasta experiencia y me encantaría que comentaras en mi blog, así que te dejo una invitación y la puerta abierta a ti y tus lectores para que pasen a leer algo de psicología de relaciones, seducción y autoayuda.
http://el-toque.blogspot.com
Un beso.
Artemis
Todo en la vida trae sus riesgos y de hecho, el ir pendejeando también.
Me gustó la prosa.
Saludos...
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