No sé si por aprendizaje o cansancio, o porque ya está bien de liarme con imbéciles, me he pasado una larga temporada “sola y a gusto”. Bueno, sola, sola, no. Ha estado S. Buen hombre, S, sano y solitario, como yo en términos íntimos, mi antítesis en asuntos sociales.
No está enamorado de mí y no me duele. Es decir, sería bueno que lo estuviera, así yo podría entregar mi corazón y reconstruir ciertas paredes, sobre daños pasados, pero luego lo pienso y digo: “dado que mi estancia aquí es inevitablemente inestable, es bueno para ambos no implicarnos tanto”. Sobre todo, bueno para él. Y mira qué bonito, veo que él siente que es bueno para mí.
Es un poco complicado describir mi relación con S. Nos gustamos desde que nos conocimos. Semanas después, por octubre del año pasado, tuvimos un frustrado encuentro amatorio en un hotel, luego de algunos e-mails cargados de snobismo cultural y referencias cinematográficas varias. Él estaba totalmente nervioso y con eso, me puso nerviosa a mí.
En verdad pensé que había ligado con otro hijo de vecino igual que el resto. Reconozco que cuando empezamos a jugar con las insinuaciones, me decepcioné, pues ya mi inconsciente empezaba a buscar “algo más”. Pero motivada por la fuerza de la costumbre (y la necesidad de cariño y compañía, hay que decirlo), accedí a aquél sábado en que ambos descubrimos que habría sido mejor no habernos visto desnudos antes de conocernos más.
Continúa… es que S acaba de llamarme para quedar y aún estoy en pijama. Vuelvo en “n” días…
No está enamorado de mí y no me duele. Es decir, sería bueno que lo estuviera, así yo podría entregar mi corazón y reconstruir ciertas paredes, sobre daños pasados, pero luego lo pienso y digo: “dado que mi estancia aquí es inevitablemente inestable, es bueno para ambos no implicarnos tanto”. Sobre todo, bueno para él. Y mira qué bonito, veo que él siente que es bueno para mí.
Es un poco complicado describir mi relación con S. Nos gustamos desde que nos conocimos. Semanas después, por octubre del año pasado, tuvimos un frustrado encuentro amatorio en un hotel, luego de algunos e-mails cargados de snobismo cultural y referencias cinematográficas varias. Él estaba totalmente nervioso y con eso, me puso nerviosa a mí.
En verdad pensé que había ligado con otro hijo de vecino igual que el resto. Reconozco que cuando empezamos a jugar con las insinuaciones, me decepcioné, pues ya mi inconsciente empezaba a buscar “algo más”. Pero motivada por la fuerza de la costumbre (y la necesidad de cariño y compañía, hay que decirlo), accedí a aquél sábado en que ambos descubrimos que habría sido mejor no habernos visto desnudos antes de conocernos más.
Continúa… es que S acaba de llamarme para quedar y aún estoy en pijama. Vuelvo en “n” días…